30 may. 2014

"Cirauqui"

Lugar: Cirauqui
Situación: Municipio y parroquia de Cirauqui
Localización: Lat. 42º 40’ 31.61’’ N - Long. 1º 53’ 28.12’’ W
Etapa en la que se encuentra: Puente la Reina - Estella
Dista: 8,0 Kmts. desde Puente la Reina - 14, 7 Kmts. hasta Estella 
Altitud: 500 mts.
Camino: Francés
Provincia: Navarra


Desde varios kilómetros antes de alcanzar Cirauqui, l@s Peregrin@s ya se sienten vigilados por sus habitantes, que desde las ventanas de grandes caserones y torres dominan el entorno desde su privilegiada atalaya.


La entrada al abigarrado casco viejo, se hace por una puerta ojival de la antigua muralla que da acceso a la calle Portal.


A los pies del arco se encuentra una antigua y singular estela funeraria.


Entre caserones con escudos, galerías, balcones y grandes portalones, se asciende hasta la semi porticada plaza Mayor o del Ayuntamiento.



Pese a que el trazado continúa bajo los soportales del edificio Consistorial, sería una pena no acercarnos hasta la próxima iglesia de San Román.


De la primitiva fábrica, de principios del siglo XIII, se conserva la portada sur considerada a caballo entre el románico final y el primitivo gótico.


El resto del edificio fue sometido a numerosas remodelaciones durante los siglos XVI y XVII, desfigurando notablemente su aspecto y estructura original.


De la portada sur destaca el arco central lobulado, rodeado por una moldura en zigzag y el crismón trinitario, sobre el que superponen ocho arquivoltas con rica decoración, formando un conjunto muy similar al que veremos en San Pedro de la Rúa, al finalizar la etapa en Estella.


Dejamos atrás Cirauqui, sobre algo más de trescientos metros de antigua calzada y un puente de origen romano.


De la calzada, pese a una reforma realizada en el año 1702, se conserva gran parte de las aceras y pavimento. El puente, conocido popularmente como el “puente caído”, pasa por ser uno de los mejor conservados de la época, en Navarra.


27 may. 2014

“Domingo de resaca y paseín”


El pasado domingo, tras la tensión, alegría y resaca futbolera del sábado noche, con esa espectacular final de Champions y la 10ª del Madrid, ...

Foto: RTVE

... (ánimo Toño otro año será), el cuerpo pedía un poco de descanso y relax.

Paco también estaba agotado

Así que, después de comer un “paseín”, por eso de estirar las piernas tomar el aire y otra alegría futbolística; ...

Foto: El Comercio

... El Lealtad, humilde equipo de La Villa, se ganaba el ascenso a la Segunda División B al vencer en la tanda de penaltis al Puertollano F.C.

Foto: El Comercio

El “paseín”, como no podía ser de otra manera, por un tramo de Camino de los que rodea La Villa.


Rosita la del Túnel, nos dijo que éste año son muchísim@s l@s Peregrin@s que pasan por delante de su casa a cualquier hora del día, uno tras otro.


FELICIDADES A TODOS.

Sábado por la noche en La Cibeles, foto de Nayra

23 may. 2014

"La Comarca Vaqueira" y sus gentes


Entre la mar, montañas, ríos y prados se ubican los concejos de Cudillero, Valdés, Allande, Salas y Tineo que, con sus respectivas pedanías, conforman la Comarca Vaqueira. 
Habitada desde la Prehistoria por aquí pasaron civilizaciones que nos han legado huellas que llegan hasta nuestro tiempo. Huellas de las que son celosos guardianes sus actuales pobladores, sus buenas gentes.


Desde el siglo XV hasta el XIX la sociedad asturiana se estructuraba en cuatro grupos: los nobles, los hidalgos, los pecheros y los extranjeros. Los pecheros eran llamados así porque debían pagar impuestos ("pechar"). A estos pertenecían los Xaldos, Marinuetos y Vaqueiros.


Los xaldos vivían en las aldeas y ganaban su sustento cultivando los campos. Los marinuetos, gentes del litoral, estaban entregados a la mar de la que vivían y con la que convivían. Los Vaqueiros, por último, se dedicaban a la trashumancia de ganado y a la arriería.

Ganado en el puerto o sierra de Fonfaraón, concejo de Allande 

Estos vaqueiros representaron un fenómeno social singular por sus costumbres y forma de vida. Unos usos y costumbres para afrontar la existencia y que les llevó a diferenciarse radicalmente del resto de sus convecinos, xaldos y marinuetos, y a la postre, a una marginalidad a la que estuvieron condenados durante siglos. Son los Vaqueiros de Alzada.

Panorámica desde un lugar cercano a la antigua braña de Resiellas, concejo de Cudillero

Gaspar Melchor de Jovellanos ha escrito: "Llámanse vaqueiros porque viven comúnmente de la cría de ganado vacuno; y de alzada, porque su asiento no es fijo, sinó que alzan su morada y residencia, y emigran anualmente con sus familias y ganados a las montañas altas”.

Braña del Campel, concejo de Allande

Los vaqueiros levantaban su hogar cada año en los meses de verano y se trasladaban a las cumbres de la alta montaña en busca de pasto fresco para el ganado. Huyendo de las tierras bajas con sus pastos arrasados por el estío.

Panorámica desde un lugar cercano a la antigua braña de Resiellas, concejo de Cudillero

Estos lugares de peregrinación, aislados del resto de los parroquianos, se denominan Brañas. En las brañas el ganado vacuno podía encontrar su alimento fresco y jugoso. Así el vaqueiro moraba, según fuera la estación, en lugares diferentes: la braña de arriba y la braña de abajo.

Cabanas del Campel

Estos parajes de coexistencia íntima de humanos y bestias se extienden a lo largo de la Cordillera Cantábrica pero en Asturias, en la Comarca Vaqueira, donde conforman un algo distinto, singular, un clima cultural y social diferente. Las construcciones vaqueiras son el complemento del paisaje.

Foto. Colaboración de Luis Villazón

La arquitectura vaqueira desarrolló varios tipos de cobijos para refugio de su solitaria prole. Los más antiguos son los corros y chozos, de planta circular.

Foto. Colaboración de Luis Villazón

Un pequeño hábitat a modo de fortalezas en miniatura dispuestas a resistir los embates de la alta montaña.

Foto. Colaboración de Luis Villazón

Los corros tenían la cubierta de piedra semejando una bóveda y los chozos se techaban con teitos de escobas en forma de cono.

Braña de Mumián, concejo de Somiedo

Pero los refugios que más abundan son las cabanas. Más evolucionadas que las anteriores, su planta es rectangular, las paredes alzadas en piedra. Se rematan con escobas o piornos y se denominan “cabanas de teito”. Pueden llegar a tener una pequeña habitación y alacena. En las proximidades de algunas de ellas se podía encontrar una fuente o abrevadero.

Cabana de teito en la braña de Mumián, concejo de Somiedo

Fue esta vida nómada debida al cuidado de su ganado la que les convirtió en un grupo social aislado del resto de los vecinos. Creando pautas de comportamiento que se convirtieron en una forma de vida diferente. Distinta de los sedentarios xaldos y marinuetos. Desde antiguo fueron rechazados por la autoridad civil y por la iglesia. Un repudio que les obligó a una mayor cohesión social como grupo, con costumbres propias.

Campo de La Garita y ermita de La Regalina en Cadavedo, concejo de Valdés

El hecho de esta discriminación les proporcionó algunas ventajas como la exención de impuestos, levas al ejército, los diezmos eclesiásticos o el estar libres de las cargas de trabajos comunitarios. También la práctica de la arriería como complemento a la trashumancia fue un motivo más de rechazo ya que era actividad despreciada socialmente en la época.

Braña del Campel y el cercano pueblo de El Rebollo, concejo de Allande

Este modo de vida, el aislamiento social, y unas costumbres muy arraigadas, les condujo a una discriminación contumaz de tal suerte que sólo se relacionaban entre gente de su mismo grupo llegando a la práctica habitual de la endogamia. Durante siglos no hubo uniones entre vaqueiros con xaldos o marinuetos. Los tiempos modernos trajeron el necesario mestizaje.

San Martín de Luiña, concejo de Cudillero

Las autoridades eclesiásticas acendraron más si cabe el rechazo social. Cuando la familia vaqueira asistía al culto, debía permanecer separada de la feligresía. Como testigo mudo aún podemos ver en alguna parroquia la viga de madera que acotaba el terreno donde el vaqueiro y los suyos debían oír misa.

Cabana en la braña del Campel, concejo de Allande

Texto íntegro de: 
LA COMARCA VAQUEIRA 
EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS
CON ESPECIAL EXPLICACIÓN
DE LAS GENTES QUE LA PUEBLAN
por Nieves Alonso








20 may. 2014

"Cadavedo - Otur"


El pasado domingo disfrutamos de un magnífico día, para recorrer el tramo que separa Cadavedo de Otur, ultima etapa del Camino de La Costa que discurre íntegramente por la Comarca Vaqueira.


La Etapa es relativamente llana y salvo el descenso al río Esva y a la “Villa Blanca” con sus respectivos repechos para recuperar los “chanos”, no presenta otras dificultades reseñables.


Los primeros 7 km., discurren por cómodos caminos y senderos entre prados y pequeñas manchas boscosas a lo largo de Villademoros y Queruas, sobre terreno prácticamente llano hasta alcanzar la iglesia de San Miguel de Canero.


Por cierto, en este tramo se recupera la señalización oficial que habíamos perdido al continuar por la N-632 en Las Chabolas.


Aquí se inicia, por un agradable camino a la sombra, el descenso hacia el curso del río Esva. Un corto tramo llano paralelo al río, nos lleva hasta el hotel Canero lugar perfecto para reponer fuerzas, pues nos espera el mayor desnivel de la jornada.


Un bonito sendero, que nace en la parte trasera del hotel, asciende sin descanso hasta situarnos a la altura del gran viaducto de Canero de la A-8. Un par de kilómetros más, por agradables caminos del mismo corte que los recorridos al inicio de la etapa y algún corto tramo por la ya N-634 (desde la rotonda que se encuentra antes de cruzar el río Esva, la N-632 pasa a denominarse N-634), nos acercan a las puertas de un antiguo Cementerio Musulmán, conocido como “El Cementerio Moro”.


El cementerio, de casi 4.000 metros cuadrados, fue construido durante los años 1936 y 1937, para enterrar a los soldados del tercio de Marruecos que murieron combatiendo con las tropas franquistas en Asturias.


Algunas fuentes señalan que podría haber en torno a 300 tumbas, su actual estado de conservación es lamentable.


Tras otro entretenido tramo, que nos lleva a atravesar los dispersos pueblos de Barcia y Barcellina, nos conduce a las puertas de Luarca, entre impresionantes caserones, las ruinas de otros y nuevas construcciones, alcanzamos el barrio alto de la “Villa Blanca”.


En vez de comenzar el descenso a la Villa, por la calle del Carril, continuamos por la calle del Calvario hasta la Atalaya, ...


... lugar en el que se encuentran la ermita de Nuestra Señora la Blanca y el singular camposanto luarqués.



Otra parada para comer el “bocata” en un lugar ciertamente envidiable y comenzamos el descenso por empinadas callejas, hasta el centro urbano y el abrigado puerto pesquero de Luarca.



Desde el centro urbano, recuperamos el trazado en la calle Olabarrieta, para salir al paseo de Pilarín, atravesar el río Negro y desde el crucero continuar por la calle que toma su nombre.


Continuamos por la calle La Peña, que en permanente ascenso y con unas magníficas panorámicas sobre la Villa Blanca, nos sube hasta el Camino Real ya en “El Chano”.


Restan siete kilómetros, por una sucesión de carreterillas, para alcanzara Otur, en los que pasaremos junto a las ruinas de la antigua Iglesia y Cementerio de Santiago de origen alto medieval, ...


... las casas de Tabarcias y Villuir para atravesar la N-634 y continuar por Aquelcabo en una sucesió de pistas hasta el barrio del Palacio de Otur, lugar en el damos por finalizada la etapa de hoy.


Desde aquí bajamos hasta la iglesia de San Bartolomé de Otur, lugar donde habíamos dejado el coche.


Una cerveza en Casa Consuelo y vuelta a casa tras recorrer 25, 5 km. en seis hora y media. En la próxima jornada esperamos llegar a La Caridad.
En éste enlace de Wikiloc, se pueden ver, trazado y perfil de la etapa Cadavedo - Otur.