Curiosidades

"CINCUESMA"

San Bartolomé de Puelles

En la Parroquia de Puelles del concejo de Villaviciosa, a la que pertenecen Valdediós y Arbazal, lugares de paso del Camino del Norte, los vecinos conservan una tradición cuyo origen se pierde en el tiempo. Según algunos se remonta a tiempos de los árabes, mientras otros dicen que fueron los primeros moradores del Conventín quienes la iniciaron, pero con toda seguridad su antigüedad es de varios siglos.

La imagen de la Virgen de las Angustias en Puelles

Ésta tradición tiene como protagonista una pequeña imagen, realizada en terracota en torno al siglo XIV, de la Virgen de los Dolores, conocida popularmente por los parroquianos como la “Virgen de las Angustias”.

Preparativos en Arbazal

Siete semanas después de Pascua, la imagen es trasladada desde su habitual morada en la iglesia de Santa María de Arbazal hasta la de San Bartolomé de Puelles. Antiguamente la bajaba se hacía en domingo, retornando de lunes nueve días después. En la actualidad la imagen regresa en domingo, con la finalidad de que puedan acudir un mayor número de fieles, por lo que la bajada se adelanta al sábado, nueve días antes.

Arbazal se prepara para la fiesta de la Cincuesma 

El sábado, a eso de las cuatro de la tarde, comienzan los preparativos con el repicar de campanas y una tanda de voladores en Arbazal. En el interior del templo, se reza el rosario y se inicia el canto de la letanía, a la vez que las personas que portan la imagen dan comienzo a la procesión sacando la imagen de la iglesia. El primer trayecto es hasta la AS-113 y, si el tiempo lo permite, se continúa descendiendo por una senda a Vallinaoscura, para continuar por asfalto y terreno más llano hasta el Conventín, donde se incorporan los que no han podido acompañarla en el anterior tramo.

Los hombres abren la procesión

Durante el trayecto se canta “el misterio”, coplas de trasmisión oral de las que no existen partituras, pasando de padres a hijos una generación tras otra. Las coplas van acompañadas de cierta escenografía; los hombres van delante de la Virgen, girándose para mirarla cuando comienzan a cantar, a la vez que los porteadores se detienen.

Reverencia tras el canto, antes de continuar la marcha

Comienzan con el Padre nuestro seguido del Gloria y entonan la primera frase del Dios te Salve, tras una reverencia a la Virgen se vuelven y continúa la procesión. Cuando terminan los hombres, comienzan las mujeres, que caminan detrás de la imagen, con el Santa María. Este ceremonial se repite durante todo el recorrido hasta la iglesia de Puelles, donde se cantan “los Dolores” antes de comenzar la misa solemne.

Novena en Puelles

Durante los días que la Virgen permanece en Puelles, se celebra la novena y una misa acompañada de todos los cantos tradicionales, siendo el noveno día el domingo de “CINCUESMA”.

Los voladores aguardan el momento de anunciar la fiesta

A las diez de la mañana de “CINCUESMA”, con la última novena y el repique de campanas, se anuncian la partida de la Virgen de la iglesia de Puelles, a la que no volverá hasta el año siguiente.


El regreso a Arbazal se inicia de la misma manera que se ha venido; abren la procesión los hombres delante de la Virgen y las mujeres detrás. El recorrido pasa por los lugares de La Ture, el Conventín, la escuela Santi, Vallinaoscura, el Sol Valle, atraviesa la AS-113, lugar donde se unen a la comitiva los niños que hicieron la primera comunión en el año y los fieles que no se encontraron con fuerzas para acompañar a la procesión por el pendiente camino de Vallinaoscura.

La comitiva llega a Valdediós

La imagen es recibida en Arbazal con repique de campanas y abundante pólvora, cantándose en el interior de la iglesia nuevamente “Los Dolores" antes de comenzar la Santa Misa, que también se acompaña con los cantos tradicionales.

Los hombres cantores delante del Conventín

Si algún@ Peregrin@ pernocta en Valdediós, durante alguna de las ocho noches anteriores a la “Cincuesma” (según la RAE del latín quincuagésima. Díjose así por caer a los cincuenta días después de la Resurrección), no debe perder la ocasión de asistir a la novena que se celebra en honor de la “Virgen de Las Angustias” en la cercana iglesia de San Bartolomé de Puelles, situado a poco más de un kilómetro del albergue de Valdediós. Pero lo que resultaría una pena, para los que pernocten la noche anterior al domingo de “Cincuesma” en Valdediós, sería no participar en la procesión secular que acompaña de regreso a su morada habitual en Arbazal, a “La Virgen de Las Angustias”.

Salida de misa en Arbazal

Esta variación en el recorrido, les obligará a retrasar la hora de partida y posiblemente a acortar un poco la etapa, pero la contrapartida merece la pena, pues además de ayudar a los parroquianos de Puelles a perpetuar la tradicional procesión, también conocerán Arbazal lugar de gran tradición Jacobea, desde donde podrán alcanzar el alto de La Campa por el trazado tradicional, sin ninguna dificultad.

"La puya´l ramu" (Puja del "ramu" y las ofrendas) en Arbazal

"EL BOTAFUMEIRO 
O ECHADOR DE HUMO"



Aunque ahora se le pretenda dar un carácter religioso, este curioso sistema de ambientación y desinfección se puso en marcha a finales del S.XIII únicamente y exclusivamente, con la misión de mitigar los hedores que se concentraban dentro de la Catedral. Debemos tener en cuenta que hasta el año 1529, las puertas del recinto catedralicio permanecían abiertas día y noche y los peregrinos pernoctaban dentro del mismo.
El modelo actual, es el cuarto ejemplar que se utiliza desde su puesta en marcha, está construido en latón plateado, mide poco más de metro y medio, tiene un peso cercano a los sesenta kilogramos y adquiere una velocidad de setenta kilómetros por hora cuando es propulsado por los brazos de los ocho tiraboleiros que lo hacen oscilar, durante los aproximadamente ocho minutos que dura la ceremonia. Si bien es probable que éste sea el primero de gran tamaño en utilizarse, en Lohne (Alemania) disponen de uno con casi tres metros de altura y cercano a los quinientos kilos de peso.
Este echador de humo, acumula innumerables anécdotas a lo largo de su vida, como la de haber sido robado por las tropas de Napoleón, o la de en una de las pocas ocasiones en que se rompió la cuerda que lo sostiene, haber llegado volando hasta golpear a una vendedora de castañas que se encontraba en plaza de la Platerías, también cuentan que su humo cura a los asmáticos y a los tartamudos, lo mismo que a los tuertos que sigan su movimiento oscilante por el transepto les coloca los ojos en su sitio.
Cuando el Botafumeiro está funcionando, bien merece la pena levantar la vista hacia el cimborio, para fijarse en el original y sencillo mecanismo sobre el que se desliza la cuerda de la que pende el incensario, bajo la mirada del ojo divino de la cúpula.
La tradición dice, que los carbones con los que se generan las brasas del botafumeiro, se encienden con los papeles en que los peregrinos escriben sus deseos al entrar por primera vez en la Catedral santiaguesa y depositan en el cesto de mimbre que se encuentra a los pies del Cristo de Los Huertos, en la capilla de la Corticela.