Gente del Camino

Tomás Martínez "El último templario"


Tomás Martínez de Paz, parece ser que nació en Murias de Rechibaldo y tras pasar una parte de su vida en Madrid, un buen día del verano de 1993 toma la decisión de quedarse en Manjarín para ayudar, dar cobijo y orientar con el sonido de su campana a los peregrinos que por allí pasan. Con gran esfuerzo, múltiples dificultades, boicots, envenenamientos y desaparición de varios perros y otros animales domésticos, consigue levantar y mantener hasta el día de hoy un singular poblado.


De Tomás se cuentan muchas cosas, la mayoría posiblemente producto de la imaginación del los numerosos autores de artículos que lo mencionan, pero quizá entre todas la más sorprendente y verdaderamente cierta es que él se considera “el último templario” y ejerce como tal, otra innegable cualidad es su enorme corazón y su impagable generosidad con todos aquellos que día tras día pasan por Manjarín.
Ningún peregrino debe desaprovechar la ocasión de conocer su peculiar albergue, donde las comodidades de la vida moderna brillan por su ausencia y donde la hospitalidad es su bandera, si además tenemos la ocasión de compartir unos minutos, que se pueden convertir en horas, de animada y reconfortante charla con “el último templario” a buen seguro que el paso por Manjarín permanecerá con nosotros durante mucho tiempo.
Tomás ¡Buen Camino! y salud para seguir acogiendo, dando ánimo a todos los que pasamos, pasan y pasarán por tus dominios.

Arcadio Rey López “Pana”



Al poco de dejar atrás las últimas casas de Tineo, entramos en el reino de "Pana" su puerta es una curiosa chabola, tapizada por leyendas y consignas dominadas por la que indica que nos encontramos en el Mirador de Letizia, nombre con el que fue bautizado, en honor a la princesa de España, por este hombre afable, republicano socarrón e incansable fumador de puros, en el que pasa la mayor parte de su tiempo.
Pana lleva con orgullo ser el heredero del "Busgosu" aconsejando y animando a todos los peregrinos que se adentran en su reino con dirección a Compostela, incluso a aquellos que no conocen nuestra lengua, "entiéndolos a todos… bueno menos a los checos"  confiesa. A nada que le demos pie nos contará alguna anécdota de su dilatada vida, desde que de pequeño lo mandaron a la escuela únicamente cuatro meses, donde lo sentaron en la última fila para no preguntarle o cuando trabajó de pinche de obra para después ser tintorero emigrante cuatro años en Venezuela. La expresión "pana" utilizada en ese país como sinónimo de amigo le valió su apodo y a su regreso trabajó hasta la jubilación en la minería desempeñando un importante papel en el movimiento obrero de la zona.


Su espíritu luchador y solidario es genético, pues sus antepasados ya lucharon en la guerra del 98 (de aquí lo del cartel del último de Filipinas) su abuelo en la guerra de Cuba y su padre lo hizo en la batalla del Ebro, por lo que sentarse un rato con él y compartir un trago de agua o de vino pasará a formar parte de esos momentos inolvidables del Camino.
Antes de despedirnos de Pana, no olvidemos pedirle que estampe en nuestra credencial el sello de El último de Filipinas.
“Pana” gracias por tu aliento y por seguir custodiando el reino del Busgosu.

Felisa Rodríguez Medel “Felisa”


El 17 de julio de 2002, poco antes de alcanzar la ribera del rio Ebro, a la entrada de Logroño, nos sorprendió un peculiar y colorista tenderete, bajo una tupida higuera, en el que además de un pequeño cesto con ciruelas, había bebidas isotónicas, pins, calabazas y conchas de peregrino para vender; lo presidía un tosco cartel en el que se podía leer: “Información y sellado a los peregrinos”. A la sombra se encontraba Felisa, una señora de respetable edad que, además de desearnos buen Camino, nos invitó a agua y ciruelas procedentes de su huerto. Tras un breve interrogatorio, nos expresó el especial cariño que sentía por nuestra tierra asturiana, pues su difunto marido y padre de sus cinco hijos era llanisco; tambien nos hizo un pequeño resumen de su vinculación al camino y de cómo en los años 80 comenzó a contar peregrinos y a pintar flechas amarillas acompañando a Jesús Martínez, cura de un barrio de  Logroño. Nos presentó a su hija María, nos sugirió que escribiesemos algo en el libro que tenía encima de la mesa y nos despidió con alguna que otra anécdota de su vida junto al Camino.
Lamentablemente Felisa falleció el 20 de octubre de ese mismo año, a punto de cumplir 92 años, pero su espíritu permanece vivo en el mismo lugar al pie del Camino, gracias a su hija María, la higuera y al sencillo sello en el que se proclama: Higos, Agua y Amor, que ella repartió durante tantos año.

Buen Camino Felisa


Artistas en El camino


Es frecuente ver ilustraciones, dibujos, pinturas e incluso exposiciones dedicadas a temas vinculados al peregrinaje y a temas Jacobeos, por eso no sería extraño que en cualquier recodo de alguna etapa, nos topemos con uno de sus autores, como nos ocurrió este fin de semana a los miembros de este blog.


Junto al puente de Sebrayu, imagen que ilustra la portada de nuestra guía, nos encontramos con Gonzalo Gil, autor de la misma. Se encontraba en plena faena realizando alguna foto, que a buen seguro se convertirá en una de sus magníficas obras de arte, como las que podemos disfrutar en http://arteinatura.blogspot.com/ .

Elías Valiña

Elías Valiña Sanpedro, es conocido en El Camino como “el Cura del Cebreiro”, nace en el municipio de Sarria en la provincia de Lugo en el año 1929. Nada más tomar posesión de la parroquia de O Cebreiro, su primer objetivo es el de poder restaurar todo este núcleo medieval y de gran tradición jacobea, formado por la iglesia de Sta. María la Real y la hospedería en ruinas, junto a varias pallozas en un estado ciertamente cuestionable. Una vez puesto en marcha este proyecto, se propone otro que lograría una repercusión difícil de imaginar por don Elías, recuperar El camino de Santiago.
A su muerte, en 1989, nos deja un amplio legado, pues demás de su tesis sobre El Camino de Santiago: estudio histórico-jurídico, diferentes catálogos sobre el patrimonio artístico de Lugo, varias guías del Camino y ser el impulsor de numerosas asociaciones Jacobeas. Su recuerdo permanece vivo en El Camino y en todos los peregrinos cada vez que vemos una flecha amarilla, como las que él comenzase a pintar a principio de los años 80 desde Roncesvalles hasta la puerta de la catedral de Santiago.

Aymeric Picaud

Este monje, probablemente originario de Parthenay en el Poitou francés, está considerado como el autor de la primera guía del Camino de Santiago, ésta forma parte del popular Codex Calixtinus o Liber Santi Iacobi, fechado a mediados del siglo XII, éste se compone por cinco libros: el primero de ellos es una antología de piezas litúrgicas en honor de Santiago; el segundo recoge los milagros atribuidos al Apóstol; el tercero relata la traslación del cuerpo de Santiago y además contiene una carta apócrifa del papa León; el cuarto incluye la Historia de Carlomagno o Pseudo Turpín y el quinto y último es el “Liber peregrinationis”.
Es un relato ciertamente peculiar donde Aymeric describe, las cuatro vías francesas que desde Tours, Vezelay, Le Puy, y Arlés se unen en Puente la Reina, hasta sus vivencias y valoraciones de los pueblos Pictavenses, Gascones, Vascos, Navarros y Gallegos a lo largo de los Caminos y muchos otros datos sobre puentes, ríos y la calidad de sus aguas etc.
Recomendamos la lectura de este pequeño librillo de apenas ciento cincuenta páginas, especialmente a todos los que hicieron el recorrido, o una parte del que hiciera este monje por el Camino Francés, y al resto por simple curiosidad, es relativamente fácil encontrar la edición de la fotografía adjunta.

ALFONSO II “EL CASTO”

Es de obligado cumplimiento el dedicar la primer entrada de este apartado al Rey Alfonso II, en principio por ser el primer peregrino “oficialmente reconocido” a la tumba del Apóstol y en segundo lugar porque de no haber sido por Él y por el Obispo de Iria Flabia Teodomiro, probablemente hoy no existiría el Camino.
Los hechos suceden en torno al año 829, cuando un monje anacoreta llamado Paio (Pelayo) alerta de la aparición de unas luces sobre una elevación del terreno. Avisado Teodomiro y después de tres días de ayuno, se internan en el bosque que corona la elevación, en cuyo lugar encuentran un pequeño túmulo, el cual se identifica como el mausoleo funerario donde reposan los restos del Apóstol Santiago, lugar que desde ese momento se conocerá como Campus Estellae.
Informado de estos acontecimientos el Rey de Asturias Alfonso II, se dirige en persona acompañado de los notables de su reino al lugar para confirmar que las reliquias pertenecen a Santiago, como relata su propia crónica: “Y yo, al enterarme, he venido corriendo acompañado de mis cortesanos, con gran devoción y súplica para adorar y reverenciar tan precioso tesoro y le hemos adorado con lágrimas y muchas oraciones como a Patrono y Señor de toda España” fechada el cuatro de septiembre del año 829.
La peregrinación, según los datos de la época, discurre por un trazado similar al que hoy conocemos como Camino Primitivo y que desde Oviedo sigue por Las regueras, Grado, Salas, Tineo, Allande, Grandas, Fonsagrada, Lugo y Santigo, cuyo trazado actual describimos en este blog.