Pese a salir de Poladura en torno a las nueve de la mañana, cuando el sol ya comenzaba a calentar un poco ¡los grajos ni volaban!.
Poco a poco alcanzamos la collada de Los Romeros ...
... lugar donde desde hace unas semanas se levanta la Cruz de San Salvador, de cuya instalación ya hicimos referencia en una entrada anterior del blog, y a cuyos pies depositamos nuestro pequeño tributo, como suponemos que comenzarán a realizar todos los que pasen por el ya mítico lugar, convirtiéndose en una tradición más entre todos los Peregrin@s que se dirijan a San Salvador.
Desde aquí al Cantu la Tusa, donde la helada parecía una pequeña nevada ...
... para continuar por la Sierra del Cuchillo, Valle Madera, Las Caballetas y ...
... Arbas del Puerto, donde gracias a la familia del mesón Casa Quico pese a encontrarse cerrado por vacaciones, pudimos visitar el interior de la Colegiata de Sta. María.
Continuamos ascendiendo junto al arroyo de la Bovia, por detrás de la Colegiata, para desviarnos hacia la alambrada que en el alto de la Gobia marca el límite provincial...
... lugar desde el que la panorámica que se abre a nuestros pies es realmente espectacular, desde aquí descendemos en picado en dirección a la N-630, alcanzándola poco antes de la rampa de frenado de emergencia, para atravesar la carretera en este punto.
... lugar desde el que la panorámica que se abre a nuestros pies es realmente espectacular, desde aquí descendemos en picado en dirección a la N-630, alcanzándola poco antes de la rampa de frenado de emergencia, para atravesar la carretera en este punto.
Una vez cruzada la N-630, continuamos por una pista perfectamente señalizada en dirección a San Miguel del Río ...
... en esta ocasión, nosotros optamos por seguir la recientemente marcada variante al albergue del pueblo de Pajares, precioso descenso entre pequeños hayedos, prados y ...
... colores y más colores, rodeados de un paisaje realmente precioso.
... colores y más colores, rodeados de un paisaje realmente precioso.
Desde Pajares el descenso a San Miguel, se hace por un camino que comienza a menos de cien metros de la última casa del pueblo ...
... el vertiginoso descenso lo hacemos bajo la atenta mirada de varios buitres, en esta ocasión no tuvieron suerte, alcanzamos el fondo del valle sin novedad.
Desde San Miguel del Río a Santa Marina y desde aquí a Llanos de Somerón, por un precioso sendero, para rematar la jornada con los cuatro pesados kilómetros de descenso a Puente de los Fierros.









