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13 nov 2018

"Santiago del pinar"


Hoy hacemos referencia a una leyenda poco conocida en los ambientes jacobeos continentales y me atrevería a decir, que también entre muchos canarios. La misma relata unos hechos acaecidos en el siglo XV, que dieron origen al único Camino de Santiago reconocido fuera del Continente, por lo que su trazado no tiene como final Santiago de Compostela. Lo que no impide a los Peregrinos obtener la indulgencia plenaria durante los Años Santos Jacobeos, en los templos parroquiales de Santiago Apóstol de Gáldar y de Tunte (San Bartolomé de Tirajana) de la isla de Gran Canaria.


Este privilegio fue otorgado mediante la Bula Papal concedida por el papa Juan XXIII en el año 1965, siendo refrendada por Pablo VI en los años 1971 y 1977, para ser rescripta el 24 de junio de 1992 “in perpetuum” (para siempre), a partir del Año Santo Jacobeo de 1993, por el papa Juan Pablo II. Reproducimos el relato es obra de Antonio Cruz Dominguez y fue publicado en el diario La Provincia el 16 de julio de 2017.


La historia cuenta que a mediados del siglo XVI, unos marinos gallegos fueron sorprendidos por una tempestad frente a las costas canarias. Quizás eran aventureros galaicos que iban en busca de otras tierras. Quizás hermanos que buscaban la riqueza pesquera en nuestras aguas, como inicio de una tradición que tiene continuidad en nuestros días y ha hermanado a la grancanaria gente con la de la región gallega.


Muy mal lo tuvieron que pasar en aquellos momentos angustiosos que imploraron a Santiago, el apóstol de España, el que apareció dialogando con la Vírgen María a orillas del Ebro, el mismo que surgió en la Batalla de Clavijo en el año 844, en plena Reconquista "vestido de blanco, montado en caballo blanco y con una espada en la mano", según refiere Alfonso X el Sabio. La efigie jacobea que poseían aquellos marinos gallegos era una imagen pequeña que llevaban en el barco.


Ante ella se postraron en solicitud de ayuda y amparo con la promesa de, si eran salvados de la vorágine, erigir una ermita en la primera tierra firme que encontraran. El apóstol escuchó. Santiago se hizo presente en aquellos gallegos, hizo suyas sus peticiones y actuó. La mar volvió en calma, el Sol propagó sus rayos con más luminosidad de lo habitual y ...


frente, como de improviso, en el horizonte aparecieron las verdes montañas tirajaneras semejando el ubérrimo paisaje galaico.


Allá se dirigieron los marineros con la pequeña imagen ecuestre jacobea. Se detuvieron en lo que hoy se llama El Lomito de Santiago y allí levantaron su ermita para entronizarlo, entre pinos y brezos, aromas de duraznos y peros, teniendo como acólitos los valles de La Plata, Cercados de Araña y Ayacata. Allí se centró la piedad jacobea isleña, cita obligada de peregrinos los 25 de julio de cada año, por los siglos de los siglos. Hasta el 16 de septiembre de 1849 se llamó Santiago del Pinar.


Tras ser trasladado a la parroquia de San Bartolomé por orden del Obispo Buenaventura Codina, que aceptó el consejo del Padre Claret, misionero y apóstol de Canarias -más tarde nombrado compatrono de la Diócesis- se le empezó a denominar Santiago el de Tunte y, desde los primeros años del siglo pasado XX, todo el mundo lo conoce por "Santiago el Chico", para distinguirlo de la imagen que llegó en 1903 y figura desde entonces en el templo consagrado de San Bartolomé Apóstol.


Santiago el del Pinar, Santiago "el Chico", Santiago de Tunte ... una constante jacobea en el devenir histórico cuyo conocimiento ha quedado expuesto en las investigaciones realizadas por el insigne doctor en Teología, eminente historiador, hijo predilecto y primer cronista oficial de la Villa de San Bartolomé de Tirajana, don Santiago Cazorla León.

30 oct 2018

"El Passo Honroso"


Una de las leyendas más conocidas por tierras leonesas es la del Passo Honroso, hechos que dependiendo del autor, se sitúan sobre el propio Puente Órbigo, en uno de sus márgenes o en un lugar cercano.


Sea en el lugar que fuere en la actualidad las justas se rememoran, durante un fin de semana del mes de julio, en el gran campo que se creó junto al puente en el cauce seco del río, tras la construcción de la presa de Barrios de Luna que además de producir energía ayuda a regular su caudal. 


Nosotros reproducimos la narración de los hechos según el capítulo XII del tomo II de Las Peregrinaciones a Santiago de Compostela obra de: Luis Vázquez de Parga, Jose Mª Lacarra y Juan Uría Riu. 


El año 1434 cayó el día del Apóstol en domingo, y en días próximos a esta fecha, allá junto al puente, imaginó al gran caballero leonés Suero de Quiñones unas justas o passo honrroso, del que nos quedan sabrosas memorias siempre solicitadas por aquellos que gustan de solazarse con las lecturas de las cosas propias de la caballería. Entregó D. Suero un cartel de desafío a un heraldo, en el que decía que, hallándose en prisión de una Señora desde hacía tiempo – en señal de la cual traía todos los jueves un fierro al cuello -, había concertado, en nombre del Apóstol, un rescate consciente de la ruptura por el asta de trescientas lanzas, que habían de lograr él y sus caballeros. 

Foto: fiestas históricas.es

El lugar de las justas se hallaba “cerca de la puente de Órbigo, arredrado un tanto del camino”, expresándose en otro lugar de la crónica que las narra, que era camino romero de Santiago, por donde las mas gentes suelen pasar para la ciudad, donde su sancta sepultura está
Allí junto al camino francés, había una floresta, por el medio de la cual armaron los maestros una gran liza de madera. Duraron las justas treinta días, a contar de 10 de julio, y justaron como buenos D. Suero y los suyos, en número de nueve caballeros contra sesenta y ocho, franceses, italianos, alemanes, portugueses y españoles, en la forma que día por día va relatando el escribano Pedro Rodríguez de Lena, presente al acto. 

Foto: fiestas históricas.es

Las justas habían que realizarse por veintidós capítulos, de los cuales el 14 se refería al caballero que fuere camino derecho a la santa romería, y al que se promete en el referido capítulo no estorbar, no acostándose al dicho lugar del Passo. Disponía el cuarto que la señora que no llevase caballero que por ella hiciese armas, había de entregar el guante de la mano derecha, mas dióse el caso de que hasta algunas de las que venían con sus maridos en peregrinación se hallasen en trance de perderla ante la negativa por parte de aquellos de tomar parte en las justas.

Foto: fiestas históricas.es

Los jueces, comprendiendo las razones de estos caballeros peregrinos, devolvieron a las damas sus guantes, por non parescer que iban contra la devoción de la cristiana romeríaTerminada la fiesta de caballería – solo interrumpida el día de Santiago, en el que a jueces y justadores no pareció bien tratar las armas – y en la que hubo que lamentar la muerte de un caballero aragonés en la lucha, encamináronse muchos a Compostela, donde Suero de Quiñones ofreció al Apóstol un brazalete de oro, regalo al parecer, y recuerdo, de la dama por quien tan denodadamente lizó.



Se cuenta que un año más tarde D. Suero se casó con doña Leonor y 24 años más tarde, D. Suero murió a manos de uno de los caballeros derrotados en las justas.

29 ago 2017

"Cueva de Xan Rata"


Poco antes de alcanzar la AS-14 a la altura de Montefurado ascendiendo desde Vallinadosa, por la izquierda de la pista, se encuentra la “Cova de Xan Rata” (Cueva de Juan Rata).


La cueva es una galería, hoy derrumbada a los pocos metros de la boca, de las muchas que existen en la zona excavada en tiempos de la ocupación romana para la extracción de oro, en torno a la que se cuentan algunas leyendas.

Ilustración de Gonzalo Gil Madrera

La primera y más extendida es la que dice que allí vivía un “Cuélebre”, ser de la mitología asturiana con aspecto de gran serpiente provisto de alas y garras, que atemorizaba a los aldeanos comiéndose las cosechas y el ganado.

Ilustración de Gonzalo Gil Madrera

Hasta que un valiente mozo, conocido como Xuan Rata, puso al fuego una piedra en forma de hogaza hasta ponerla al rojo, dándosela al bicho como pan recién salido del horno.


El cuélebre tragó la piedra incandescente y según dicen, desapareció en el fondo de la cueva para no salir nunca más, siendo conocida desde entonces la galería como la Cueva de Xan Rata. De leyendas similares está jalonada la geografía asturiana. 


Otra dice que dentro de la cueva había un pozo muy grande donde se encontraba una Virgen de oro, otra cuenta que es un gran buey de oro el que se esconde en el fondo, o que hay una gran mina de oro y un torno donde se trabajaba.


Otro cuento dice que una mujer que pasaba por delante con sus ovejas se encontró un valioso brazo de oro.

Ilustración de Gonzalo Gil Madrera

21 feb 2017

"El milagro del Gallo y la Gallina"


De los numerosos milagros que se le adjudican al Santo nacido en Viloria de Rioja el año 1019, hay uno que destaca sobre el resto y le da a Domingo García reconocida fama dentro y fuera del mundo Jacobeo, amén de los innumerables trabajos de acondicionamiento y construcción de caminos y puentes, realizados por el Santo a lo largo de su dilatada vida para mejorar el Camino Francés.


Cuenta la leyenda que en el siglo XIV, un matrimonio alemán y su joven hijo de 18 años, Hugonell, se dirigían en peregrinación a Compostela. Al llegar a Santo Domingo se hospedaron en un mesón y la hija del posadero se enamora del joven, pero al no ser correspondida decide vengarse ocultando una copa de plata en el equipaje del joven. Cuando éste se disponía a abandonar la ciudad la muchacha denuncia el robo. Al ser capturado, se encuentra la copa entre sus pertenencias por lo que es acusado de robo y condenado a la horca.


Al día siguiente, sus padres, antes de emprender el viaje, van a ver el cuerpo de su hijo, quien sorprendentemente estaba vivo y les dice: “El bienaventurado Santo Domingo de la Calzada me ha conservado la vida contra el riguroso cordel… dad cuenta de este prodigio”.
Los padres acuden a contar el suceso al corregidor de la ciudad, pero éste, escéptico, comenta que el joven está tan vivo como el gallo y la gallina asados que se dispone a comer. Al instante las aves recuperan las plumas y la vida, dando fe del portentoso milagro. De esta leyenda nació el dicho popular: «En Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada».


Aunque se desconoce con exactitud desde que fecha se mantienen, un gallo y una gallina en el interior de la Catedral, ya existen referencias documentales del año 1350 en el que se hace mención a este hecho, datándose el actual gallinero en el siglo XV.


Se asegura que la Catedral de Santo Domingo, es el único templo de la cristiandad que alberga de manera permanente, animales vivos en su interior. Desde el año 1965 las aves blancas, como las que cantaron en el milagro, permanecen durante todo el año en el gallinero catedralicio, siendo relevadas cada quince días.


Pues hasta esa fecha solo permanecían en el gallinero desde el 25 de abril, día de la gaita y el tamboril, hasta el 13 de octubre, día en el que se celebra la romería que recuerda el milagro.

La flecha señala las marcas realizadas por los bordones, para "asustar" a las aves.

Hasta hace años, el gallinero no se encontraba protegido por el cristal que lo hace en la actualidad, por lo que los Peregrinos acostumbraban a "asustar" con su bordón a los animales con el fin de poder obtener alguna pluma de los mismos, ya que al igual que poder darles de comer, era un símbolo de protección y buena suerte para el resto de la peregrinación.

 

Los encargados de mantener viva esa tradición, junto a la de acoger a los peregrinos que recalan en el albergue que regentan, son los componentes de la Cofradía del Santo capitaneados por Antonio Rojas, hijo de Antonio Rojas Abeytua, principal impulsor y recuperador de la raza de las gallinas del milagro, que llegaron a encontrarse al borde de la extinción.

31 ene 2017

"La Bendición de Peregrinos"


Para tod@s los que el Camino representa algo más que una simple aventura, existe un rito o sencilla pero entrañable ceremonia, desgraciadamente cada vez más en desuso, conocida como la Bendición de Peregrin@s.


Esta ceremonia que habitualmente tiene lugar al finalizar la Misa del Peregrino, en ocasiones también puede ser impartida, a la vez que te sella la credencial en la sacristía de la Iglesia, como nos sucedió a nosotros en Canfranc y a buen seguro, a much@s otr@s Peregrin@s.


El origen de esta ceremonia debe buscarse en los tiempos en que nacen las peregrinaciones, cuando a los elegidos por el pueblo para cumplir con la peregrinación se le entregaban los atributos de Peregrino.


A lo largo de estos años que llevamos por los Caminos de Santiago hemos tenido la ocasión de participar en bendiciones con numerosos participantes, como las de Roncesvalles, Los Arcos, San Juán de Ortega, Sarria o Pedrouzo, pero también tuvimos la ocasión de disfrutar de otras más íntimas como las de Canfranc, Jaca o Fonsagrada en la que únicamente asistíamos dos Peregrin@s a la misma.


Sea cual fuere la modalidad, creo que es una ceremonia que no debería de perderse, siendo los propios sacerdotes de los cientos de iglesias que jalonan Los Caminos, los principales impulsores de la misma y no de dejarla caer en el olvido como viene ocurriendo cada vez con más frecuencia, en distintos lugares de paso del Camino. Pues dejando de impartirla, aunque solo sea para un Peregrin@, lo único que se consigue es su desaparición.


Sirvan de muestra el ejemplo que acompaña a nuestro comentario.
Bendición de Peregrinos de Roncesvalles:


Oh Dios, que sacaste a tu siervo Abrahán de la ciudad de Ur de los caldeos, guardándolo en todas sus peregrinaciones, y que fuiste el guía del pueblo hebreo a través del desierto: te pedimos que te dignes guardar a estos siervos tuyos que, por amor de tu nombre, peregrinan a Compostela. 
Sé para ellos compañero en la marcha, guía en las encrucijadas, aliento en el cansancio, defensa en los peligros, albergue en el camino, sombra en el calor, luz en la oscuridad, consuelo en sus desalientos y firmeza en sus propósitos para que, por tu guía, lleguen incólumes al término de su camino y, enriquecidos de gracias y virtudes, vuelvan ilesos a sus casas, llenos de saludable y perenne alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor. 
- Que el Señor dirija vuestros pasos con su beneplácito y que sea vuestro compañero inseparable a lo largo del camino. 
- Amén. 
- Que la Virgen, Santa María de Roncesvalles, os dispense su maternal protección, os defienda en los peligros de alma y cuerpo, y bajo su manto merezcáis llegar incólumes al final de vuestra peregrinación. 
- Amén. 
- Que el Arcángel San Rafael os acompañe a lo largo del camino como acompañó a Tobías y aparte de vosotros toda incomodidad y contrariedad. 
- Amén. 
– Y la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, esté con todos vosotros. 
– Amén 
Marchad en nombre de Cristo que es Camino y rezad por nosotros en Compostela.

9 dic 2016

"El Pedrón"


Cuenta la leyenda que tras la decapitación del Apóstol Santiago en el siglo I, por orden del rey Herodes Agripa, sus discípulos Teodoro y Atanasio recogieron en Jaffa su cuerpo para depositarlo en una barca en la que emprendieron una larga travesía, conocida como “la translatio”, que los llevó hasta Iria Flavia (actual Padrón) para darle sepultura en ese cercano lugar al que miles de Peregrin@s llevan acudiendo siglo tras siglo.


La misma leyenda, cuenta que los discípulos al llegar a puerto amarraron la barca a una piedra cercana al cauce del Sar, un ara de origen romano dedicada a Neptuno hoy conocida como “el Pedrón”, probablemente en el lugar de A Barca cercano a la iglesia de Santiago.


El Pedrón tiene unas medidas de 167 x 75-60 x 75-63 cm., mientras que su parte posterior es completamente lisa, como si hubiese estado pegada a un muro, el frente se encuentra grabado. En la parte superior se puede ver una cruz, posiblemente como elemento cristianizador del ara, bajo la que se encuentra está inscripción: Nept – uno - For (o) i (ri) – e – (n) ses – d (e) s (ou) p (asuerunt), que se podría traducir como: “A Neptuno el Foro Iriense con su dinero”.


Otra leyenda dice que el Pedrón es la silla desde la que predicaba el Apóstol Santiago, mientras otra la sitúa como la piedra que sirvió de sustento al altar del primitivo templo de Padrón. Muestra de la gran relevancia que adquirió el Pedrón dentro de la tradición y rituales jacobeos en la Edad Media, es el desgaste ocasionado por los abrazos de l@s Peregrin@s de su parte central.


Aunque no se sabe con exactitud desde que fecha se guarda el Pedrón en la iglesia parroquial, se cree que fue al finalizar las obras del antiguo templo gótico, en el siglo XV cuando se coloca bajo el altar mayor.


De lo que si se tiene constancia, es de las medidas que se tomaron para permitir más cómodamente su veneración tras la construcción de la actual iglesia neoclásica y la pena de dos mil reales que se impondría al que profanase o maltratase la reliquia.


La costumbre de tirar monedas al Pedrón, se cree que en este caso y lejos de otras más recientes y banales, sustituye a las piedras que l@s Peregrin@s depositan de forma ritual en otros lugares del los Caminos, como en el caso de la Cruz de Ferro, alto de San Antón, cruces de caminos, mojones, etc.