29 sept. 2010

El Otoño, buena estación para el Camino


La llegada del otoño marca el inicio de un periodo francamente bueno para echarse al Camino; se restablece la paz, hay sitio en los albergues, se recupera la convivencia y el trato entre los peregrinos, e incluso podemos comer algún exótico fruto silvestre, a lo que hay que añadir esos tonos de luz tan especiales de la estación y la multitud de colores que adopta el paisaje. Razones más que suficientes para, al menos, tenerlo en cuenta.

Si queremos buscar algún inconveniente, uno de los pocos quizá sea el disponer de menos horas de luz, pero esto queda compensado con la bonanza de las temperaturas, lo cual permite caminar durante más horas y disfrutar plenamente de una jornada de camino; otro puede ser que algún día nos podemos mojar o incluso nos puede sorprender la primer nevada del año, pero eso forma parte del propio Camino y la solución es tan simple como llevar ropa de agua y algo de abrigo, pues… “más vale peregrino prevenido que aterido”.

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