16 feb. 2011

Estacas y palos en El Camino

A medida que ascendemos las carreteras de los puertos de montaña, vamos dejando atrás numerosas estacas clavadas en las márgenes de la misma. Suelen ser bicolores o de uno muy llamativo, incluso algunas disponen de elementos reflectantes, su finalidad es la de señalar los límites de la calzada cuando la nieve se acumula y no deja ver el asfalto. Este sistema mundialmente utilizado, no está inspirado en los postes del tendido eléctrico o telefónico que antes se sucedían a lo largo de las carreteras.
Alto del puerto de Pajares en el año 1953
Aunque nos parezca sorprendente este sistema de señalización ya se utilizaba para marcar el Camino de los peregrinos en la Edad Media, la misión de mantener señalizada la ruta con palos o estacas y hacer sonar una campana al atardecer en los días de niebla para orientar a los caminantes, era una tarea que realizaban los encargados de los hospitales y monasterios situados en los pasos de montaña. En algunos casos esta labor también la realizaban los habitantes de un poblado, aportándoles importantes beneficios como en el caso de Manjarín, cuyos vecinos estaban exentos de tributos a cambio de colocar ochocientas estacas que marcaran el Camino a los Peregrinos.
Algún autor incluso se aventura a vincular el nombre de algún puerto de montaña, con los elementos utilizados antaño para su señalización.
En la actualidad la señalización con palos o estacas, además de en la red de carreteras, se sigue utilizando en los tramos de Camino que discurren por zonas de montaña, donde es frecuente la presencia de la nieve, como muestran las fotos tomadas en la travesía del Pirineo por el Camino Aragonés y en Asturias por la sierra de Fonfaraón en el Camino Primitivo.
Las fotos de los Pirineos, son cortesía de Pepe Blas y la de 1953 de Manolo Martínez.

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