12 abr. 2011

The Way


The Way, la película que pasó sin pena ni gloria por las carteleras en España (en Asturias casi no pudo verse) llega al fin en vídeo. Hace unos días cayó en nuestras manos una copia destinada al alquiler y se nos ocurrió hacer una entrada para hoy, día en que se pone a la venta, acompañándola de un comentario de cada uno de nosotros.

No tiene buenas críticas; la tachan de insulsa, aburrida, con tópicos recurrentes como argumento… Pero que se le va a hacer, a mi me gustó. Puede que sean tópicos pero son las conversaciones y relaciones absurdas que se establecen en ese “largo paseo” en el que se convierte el camino a Santiago. Nadie tiene un motivo claro, o muy pocos, al menos; no sabes por qué un día decides coger la mochila y dar el primer paso. Porque después no puedes parar, exactamente igual que le pasa al protagonista. Y no pasa nada, sólo la vida; caminas, comes, duermes, te ríes o te enfadas, las pasas canutas o te diviertes… y vuelves al año siguiente a ver si por fin encuentras “eso” que nadie sabe qué es y que todo el mundo busca.
Algunas cosas están muy a calzador, la escena de los gitanos por ejemplo, y otras son claramente mejorables, como esas mochilas que no pesan nada. Pero se ve con agrado y te ves a ti mismo en el camino en muchas escenas.
Ana


Es agradable de ver incluso para aquellos que nunca han hecho el Camino. Música muy conseguida que acompaña a la perfección la buena fotografía de los lugares por donde pasa y que a muchos hará recordar momentos especiales.
Al comienzo de la película nos topamos con la frase que pronunciada por el hijo del protagonista, a mi modo de ver, marca el principio de todo “La vida no se elige, se vive”.
Encontramos diversos motivos que argumentan los protagonistas para hacer el camino, todos válidos, pero el principal, porque sí. Es un viaje muy personal que se hace por uno mismo.
No importa como seas, ni las manías que tengas, ni si te gusta la compañía o no, al final algo que no sabrás explicar hará que camines en esa dirección rodeado de personas con las que establecerás un vínculo impensable al comienzo. Pobre de ti como empieces, porque a partir de ese momento, no podrás parar.
Toño


Creo que logra trasmitir una muestra del espíritu del Camino y algunas de las infinitas sensaciones que se experimentan en Él. También da un repaso a una parte de esa fauna tan especial que lo poblamos y muestra alguno de sus múltiples lugares míticos, para una descripción más amplia se necesitaría una súper serie con muchas temporadas.
Hace un guiño a los que llegamos un día por sorpresa al Camino y ahora somos incapaces de vivir sin Él y de manera muy especial a los que en nuestra andadura notamos la “ausencia y la presencia” de ese compañer@ de Camino, que por una u otra razón no nos acompaña físicamente y sin embargo llevas en la mochila. La última imagen de la cinta, muestra el poder que tiene El Camino para engancharnos.
Razones más que suficientes para verla y disfrutar con la interpretación, dirección, fotografía, música, etc..
Vicente


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