27 sept. 2011

Camino del Salvador, Santa María de Arbas - Campomanes


En este primer domingo de Otoño, a eso de las nueve de la mañana, Toño y yo nos plantamos en Arbas del Puerto con la intención de retomar el Camino del Salvador, desde el mismo lugar en donde, acompañado de Chema, lo había dejado el doce de junio.


Amaneció un día "im... presionante" aunque algo fresquito. Iniciamos la marcha desde la Colegiata de Santa María siguiendo la N-630 en dirección al alto del puerto, para a poco más de trescientos metros desviarnos por las praderías que ascienden por la derecha.


Iremos superando varias vaguadas y caminando prácticamente paralelos al tendido de alta tensión sin  apenas referencias ni señales, hasta alcanzar una especie de collado conocido como el alto de La Gobia, desde el que se abre frente a nosotros la impresionante panorámica de Las Ubiñas y a nuestros pies el lugar de Tibigracias, con la zona de frenado de emergencia, lugar al que debemos descender un tanto campo a través.


Alcanzado el asfalto lo debemos cruzar para tomar la pista que nace en el interior de la curva. A partir de este lugar la señalización es casi perfecta durante todo el descenso hasta San Miguel del Rio, donde ya se comienzan a apreciar los colores del otoño.


Desde San Miguel del Río, setecientos metros de asfalto y desvío por el puente de la izquierda, en dirección a Santa Marina, único lugar donde nos puede asaltar alguna duda para continuar la traza del Camino. Se debe seguir atravesando la portilla metálica azul, que vemos frente a nosotros en el lateral norte de la Capilla de Santa Marina Gloriosa. Desde aquí continuamos por un bonito sendero, en el que se suceden varias portillas y sin más problemas, alcanzamos Llanos de Somerón.


La bajada a Puente Los Fierros se hace por los algo más de cuatro kilómetros de asfalto que unen los dos pueblos. Poco antes de cruzar el puente que sobre el río Pajares, que nos llevaría nuevamente a la N-630, tomamos un sendero por la izquierda que asciende hasta Fresnedo, desde donde saldremos por un espectacular camino por el que caminamos algo más de cuatro kilómetros, hasta llegar a Heros.


Antes de llegar a este pequeño y bien cuidado núcleo, hemos dejado atrás la capilla  de San Miguel y su bonito entorno. Desde Heros únicamente quedan algo menos de dos kilómetros de casi permanente descenso hasta Campomanes.


Resumiendo, un domingo casi perfecto: día magnífico, caminos espectaculares y bien marcados y como remate de la jornada al regresar a Arbas del Puerto a recoger el coche, nos encontramos la Colegieta de Santa María abierta ¡Impresionante documento!.


Por cierto escribimos Arbas, sin tilde porque en la mayoría de los libros y documentos antiguos aparece escrito así, aunque en las guías y mapas recientes aparece como Arbás del Puerto, es decir con tilde.


La posibilidad de visitar la colegiata durante la semana, finaliza el próximo día 30 de septiembre, pues permanecía abierta: de miércoles a domingo, de 10,00 a 14,00 y de 16,00 a 19,30. A partir de ese día, solo nos queda la opción de visitarla los domingos, coincidiendo con la celebración de la santa misa de las 13,00 h.
De verdad, que merece la pena acercarse.


2 comentarios:

  1. Unas fotos impresionantes, ¡vaya paseo os disteís!. Por cierto, aún conservo un ejemplar de la guía de la montaña asturiana,de José Ramón Lueje, y también le llama Arbas. (Porque viene de yerbas) En realidad, por la parte leonesa, se llaman (así en general) Puertos de Arbas a todos los collados que van desde la collada Propinde y el Monte la Carisa hasta Los Tapinales, en la Sierra del Cueto Negro. Después, cada paso tiene un nombre própio que no siempre coincide en las dos vertientes. Para llegar a Santa María de Arbas el peregrino ha de pasar primero el Alto de San Antón (1.726 m) y el Collado de los Romeros (1.403m) después ya es ir bajando hasta Avilés.

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  2. Daniel muchas gracias por tu aportación, la verdad que nos dimos un paseo magnífico, tenemos muchas ganas de hacerlo en un día de sol como el que vivimos el domingo, pero en invierno.
    Ya Bartolomeo de Fontana en 1539 escribía de estos lugares "bellisimo paese" "che parea propio il paraiso deliciano"
    Un saludo.

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