31 jul. 2012

"Villafranca del Bierzo - Samos"

Alto de San Roque
Esta escapada que nos dimos al Camino hace unos días Ana y yo, es el producto de aplicarse algunas  estrofas de este poema de Rudyard Kipling, que yo desconocía y luce en una placa a la salida de Triacastela en dirección a Samos. Pues de no haber sido así, Ana no sería capaz de caminar ni un solo kilómetro seguido.


Durante estos días en los que disfruté de la mejor compañía posible para cualquier Camino; nos planteamos únicamente superar el alto de O Cebreiro en el tiempo que hiciese falta. Pero las cosas nos fueron mucho mejor de lo previsto y ya estamos en Samos.

En Villafranca del Bierzo
El lunes caminamos el tramo que discurre entre Villafranca del Bierzo y Herrerías, con la intención de afrontar al día siguiente, el ascenso a O Cebreiro frescos y antes de que hiciese demasiado calor. La etapa discurre en su totalidad por terreno casi llano, resultando un tanto monótona pues se hace  íntegramente, bien por andadero de asfalto o por carretera.

Albergue de Pereje
La sorpresa del día nos la llevamos en Pereje, donde un orgulloso vecino nos selló la credencial y nos mostró con todo detalle el magnífico albergue municipal, con muebles construidos en madera de castaño y todo lujo de detalles, que entre todos los perejeños se encargan de mantener en perfecto estado de conservación.

Luna sobre La Faba
El martes llegó el temido y precioso ascenso a O Cebreiro; muchísimo ambiente y un poco de todo con alguna carrera, gemidos orientales, piques ridículos y algun@ pidiendo oxígeno, pero pasito a pasito quedaron atrás La Faba y Laguna de Castilla, para sin demasiado esfuerzo alcanzar el objetivo inicial de la jornada y casi de estos días.


Tras la obligada visita a la iglesia de Santa María la Real y un refrigerio, Ana me propuso dar otro tironín hasta Liñares, próximo pueblo por donde pasa la carretera y ...

Monumento a Elias Valiña
... atrás quedó Liñares y también el alto de San Roque, para llegar a Hospital de la Condesa, donde después de comer decidimos dar por finalizada la etapa, mucho más y mejor de lo previsto.

Saliendo de Hospital de la Condesa
El miércoles, la mayores dificultades del día se encontraban en superar la traicionera rampa final del Poio y los verticales tramos de descenso a Triacastela, donde la rodilla de Ana sufre más pero … como escribe  Kipling “piensa que puedes y podrás;” y poco a poco … llegamos a Samos.

Curiosa imagen, en torno a la iglesia de San Martiño do Real 
Etapa preciosa, pese a los tres primeros kilómetros por asfalto, discurre prácticamente a la sombra por caminos entre bosques de castaño y roble. Especialmente agradable y bonito, es el tramo entre San Cristovo do Real y Samos. Este desvío está menos transitado, pues curiosamente la mayor parte de peregrin@s que alcanzan Triacastela, deciden continuar a Santiago por la variante de San Xil.



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