22 dic. 2015

"Portadas de Eunate y Olcoz"


La historia comienza con el inicio de las obras de Santa María de Eunate. Por alguna razón desconocida, el maestro (miembro de la comunidad) encargado de tallar el pórtico ha de ausentarse. La edificación continúa sin él hasta que ya próxima su conclusión y ante la tardanza del maestro, los monjes se ven obligados a recurrir a un viejo y gigantesco cantero que habita en el valle.


Éste, poseedor sin duda de poderes suprahumanos, concluye la encomienda con una prodigiosa celeridad y perfección, tras lo cual, retorna el maestro ausente, y airado increpa al abad quejándose de que hayan usurpado su obra. El abad, adusto guerrero templario, para castigar la fatuidad del constructor le emplaza a levantar otra portada comparable a la del viejo, en el mismo plazo que aquel empleó para terminar la suya: tres días.


Desesperado ante lo irrealizable de la empresa, dispuesto a invocar al diablo en su ayuda, vaga el monje por el bosque, donde encuentra a la bruja Lamiñak de los parajes de Nekeas, ésta compadecida le ofrece el secreto mágico que resolverá su difícil problema. Siguiendo su consejo, el monje se embosca junto al río Robo hasta que ve llegar una gran serpiente, que cada noche de San Juan acude para bañarse ritualmente. Antes de zambullirse, el reptil deposita en la orilla con sumo cuidado un objeto que trae guardado en su boca, es la piedra de la Luna.


Con ella en sus manos, el constructor huye: llena el cáliz de oro con el agua fecundante del Nekeas, introduce en ella la piedra y presto alcanza la puerta de Eunate. Previamente frente a la original, había levantado un tosco pórtico sin labrar. El monje aguarda el amanecer y en ese momento, descubre el poder sinérgico de la piedra, el agua y el cáliz, y sobre esa conjunción oficia el prodigio al conjuro de los deseos del maestro constructor. Al instante, los caracteres de la portada de Santa María se ven reproducidos en las callosas piedras de enfrente.

Portada de San Miguel de Olcoz

Sólo que el oficio de espejo de esta fusión de elementos, ha realizado el milagro remedando la puerta sí, pero repitiéndola invertida.

Portada de Santa María de Eunate

Al día siguiente, aún deslumbrada la comunidad por el portento, el viejo y gigantesco cantero que acude cada mañana a disfrutar de la belleza de su creación, encuentra la nueva portada delante de la suya, encolerizado le atiza tal golpe que ésta va volando hasta Olcoz y allí permanece hasta hoy.
Del libro "Curiosidades del Camino de Santiago" de Juan Ramón Corpas Mauleón.

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