4 mar. 2016

"Pepe el Peregrino"


El pasado jueves, nuestro compañero de Camino y colaborador del blog Ángel, se vio sorprendido en su Confitería Colón de Villaviciosa, por una singular visita. La "confi" es lugar de café y sellado habitual, e incluso de recogida de credenciales para much@s Peregrin@s, de l@s que pasan por la Villa camino de Compostela.


El visitante, no era otro que, el popular "Pepe el Peregrino", ese singular gaditano del Puerto de Santamaría, que una promesa durante un naufragio le llevó a recorrer todos los Caminos de Peregrinación del globo, incluso algunos en más de una ocasión.


Pero la sorpresa fue doble, pues con Ángel se encontraba pasando unos días su amigo, de Campamento de San Roque, también en Cadiz, Luis Sánchez "el Maera" y ... ¡se conocían!, otra de esas casualidades del Camino.


Para los que no conozcáis quien es este gaditano de casi 67 años, con más de 100.000 km. en sus piernas y multitud de Caminos a la espalda, copiamos algunos párrafos, de los numerosos artículos que se publicaron en distintos periódicos, haciéndose eco de sus andanzas.


El Comercio (20 de marzo de 2010) 
A José Antonio García Calvo 'Pepe', un gaditano de 60 años, una promesa le ha llevado a atravesar Asturias y parar en Villaviciosa de camino a Santiago. Su historia parece sacada de otro tiempo, de otra época. El 1 de enero de 1999 el pesquero en el que faenaba García naufragó frente a las costas de Noruega. 
Este nativo del Puerto de Santa María fue el único superviviente de los 17 tripulantes de aquella nave. Permaneció 9 horas agarrado a los cadáveres de dos compañeros luchando por su vida. En ese momento se hizo una promesa a sí mismo y a la virgen del Carmen, si conseguía sobrevivir recorrería todos los santuarios del mundo, incluido Covadonga, y a fe que lo ha hecho. Tras ser rescatado y pasar más de ocho meses en una cámara hiperbárica para recuperarse de las lesiones, cogió el dinero que tenía ahorrado (36.000 euros) y comenzó a caminar. De eso hace ya nueve años. En todo este tiempo Pepe ha recorrido más de 95.000 kilómetros por todos los continentes, menos Oceanía. Ha estado en México, Argentina, La India, Siberia, decenas de países europeos, e incluso ha llegado a atravesar a pie el estrecho de Bering, que une, cuando está congelado, Alaska y Rusia.


Los recuerdos de tantos lugares se agolpan en su mente aunque guarda especial cariño a la localidad bosnia de Medugorje. «Es un lugar donde realmente se siente la fe, aunque no está reconocido porque el dinero que recauda la iglesia de allí lo emplea en reconstruir la ciudad que quedó destruida tras la guerra de los Balcanes en vez de entregarlo al Vaticano», explica García, quien en sus viajes no guarda buen recuerdo de los curas. 
Su última mala experiencia, ayer mismo, cuando después de dormir a la puerta de la iglesia de Colunga llegó a Villaviciosa y se dirigió a la parroquia para pedirle al cura local que le invitase a un café para entrar en calor y éste, según cuenta, se negó. 
Atropellos Y es que a estas alturas a Pepe ya no le queda un euro con el que comprar el pan y continúa su viaje gracias a la hospitalidad de la gente que se encuentra en el camino. Está a pocas semanas de poner fin a la última etapa de su viaje, su tercer Camino de Santiago, que comenzó desde Jerusalén y que en estos meses le ha llevado a atravesar Israel, Siria, Turquía, Grecia, Montenegro, Bosnia, Croacia, Eslovenia, Italia, Francia y España. 
Del país transalpino, en el que ha estado varias veces, vienen sus peores recuerdos. «Italia no está preparado para los peregrinos. No hay caminos y hay que caminar por la carretera. Muchos peregrinos han muerto atropellados por camiones», recuerda con un gesto de pena que atraviesa su curtido rostro plagado de cientos de arrugas fruto del esfuerzo acumulado durante años. 
Una vez llegue a Santiago pondrá rumbo a Cádiz, esta vez en tren, para por fin descansar, ver de nuevo a su hija y conocer a sus dos nietos, una chica de 5 años y un niño de tan sólo 1. Y allí acabará de escribir un libro que recogerá las principales experiencias que ha vivido durante esta última década y que llevará por título 'Los tres enemigos del peregrino: los curas, los perros de dos patas (las personas) y los pies'.


Diario Vasco (6 de agosto de 2014) 
José Antonio García Calvo, un peregrino devoto que en nueve años ha recorrido más de 97.000 kilómetros, pasó este lunes por Eibar, camino a Santiago. Su historia es una aventura muy curiosa. El era el cocinero del congelador bacaladero 'Revolución', el cual naufragó en el mar escandinavo, en la costa noruega, en la Nochevieja del año 1998. Resultó que de los dieciséis compañeros a bordo, fue el único superviviente de aquella tragedia. 
Después de nueve años de experiencia de peregrinaje, saca algunas conclusiones en claro: «la gente no es mala, hay personas buenas por todas partes, son solidarias con los peregrinos». El 26 de septiembre José Antonio habrá cumplido 65 años, habiendo recorrido medio mundo: Palestina, Israel, India, Tíbet, China, Rusia, América del Norte y del Sur, entre otros lugares, ha conocido y hablado con dos líderes religiosos mundiales, el Papa Juan Pablo II y el Dalai Lama. Será a la vida familiar a lo que se dedicará cuando ponga fin a sus nueve años de peregrinación por el mundo, ya que su hija le ha apoyado en todo momento, y también a volcar toda su experiencia en el libro que ha comenzado a escribir, titulado: 'Los tres enemigos del peregrino: los curas, los perros (de dos patas) y los piés'. José Antonio García Calvo nació en la calle San Bartolomé, 30 en el año 1949.


Tiene 59 años. Desde el año 1963 en el que embarcó en “La Rosa de Ortuño” y otros barcos como “La Segunda Venus”, “García Agulló” y “Regulus” le llevó a trabajar de marinero por los mares de ambos hemisferios: entre otros bajó al Moro, a Marruecos, Mauritania… pero luego su vida de marinero viver una brusca transición que le hace cambiar de aires y de mares y se fué al Mar del Norte. Hace 10 años, vivió un naufragio el barco en el que trabajaba como pescador en aguas noruegas. –“Estuve nueve horas flotando entre dos cadáveres hasta que me rescataron. Prometí a la Virgen del Carmen que, si salía vivo, recorrería todos los caminos del mundo en peregrinación visitando los santuarios del mundo de las religiones cristiana.
Media hora después me recogió un helicóptero”. Y es que para él una nueva vida comenzó cuando el bacaladero en el que trabajaba en Cabo Norte se fue a pique. Catorce de sus compañeros murieron, pero él tuvo más suerte. (En la fotografía, el Peregrino, esta mañana). Su promesa de recorrer todos las santuarios del planeta a pié o en bicicleta está prácticamente conseguida, pues ha estado en todo el mundo menos en Japón y Australia. 
José Antonio García Calvo inició su aventura en el año 2000 tras recibirlo el Papa Karol Wojtyla en Roma. También le ha llamado la atención Jerusalén, una ciudad que le ha sorprendido pero que no ha sido la única Gran Icono Representativo de la Religión, en su largo peregrinaje, que le ha llevado a recorrer 90.000 kilómetros, a una media de 40 diarios. Hasta ahora, ha visitado entre otros países y continentes: Africa, Paises Arabes, Palestina, Israel, Irak, India, Nepal, Tibet, China, Kazakistán, Rusia, Siberia, el estrecho de Bering, Alaska, Canadá, Norteamérica, Méjico, Panamá, Ecuador, Brasil, Chile, y de regreso a Europa todos los países. Asegura que lo que más ha llamado su atención ha sido el Tibet por el trato que ha recibido de su gente: –“Son pobres, pasan hambre, pero comparten todo lo que tienen”. 


Mucho tiempo ha pasado desde entonces, muchas historias, muchas anécdotas que recoge en un libro personal que titula “Los tres enemigos del peregrino: los curas, los perros (de dos patas) y los pies“. Pero su historia tiene poco de idílico: –«Ha sido duro, vivo de la caridad. Pero si tuviese que definirlo todo con una sola palabra, elegiría bonito». Además: abunda “–He rezado sobre el altar de piedra de la catedral gótica de Trondheim, en Noruega; he visto el sol nacer sobre los templos del Tibet y Nepal, en el Himalaya; estuve en la gran mezquita de la Meca, he visitado todos los santuarios de Israel y Palestina”.

 

Afirma que lo han tratado bien en todo el mundo pero en su ciudad natal no encuentra la acogida que le dan en otros lugares del planeta. Se maneja bien por internet y envía correos a quienes le acogen desde donde se encuentre y así les tiene al corriente de su periplo. En la actualidad se encuentra unos días en El Puerto con su familia, pero no quiere molestar -segun sus propias palabras- y pronto emprenderá de nuevo el camino, el destino: Croacia.

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