21 feb. 2019

"Una escapada a Guatemala"


Hace unos días que regresamos de la antigua Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros en Guatemala, actualmente renombrada como La Antigua, ...


lugar que de no haber sido por la boda de Manne y David (Davide Barbolini), probablemente nunca hubiésemos descubierto.


Pese al más absoluto desconocimiento del país, nuestro interés fue creciendo a medida que íbamos recibiendo información de Loli y Pepe, ...


a la vez que por nuestra cuenta también recabábamos datos de posibles lugares a visitar, lo que fue despertando en nosotros unas enormes ganas de aprovechar todo el tiempo posible para descubrir Guatemala.


Pero las expectativas generadas se comenzaron a cumplir nada más pisar tierra “chapina”, pues las sorpresas se sucedieron desde el mismo instante que abandonamos el aeropuerto y nos sumergimos en la caótica marejada del tráfico Guatemalteco, ...


para después de algo más de dos horas lograr recorrer los 34 km que separan el aeródromo de La Aurora de La Antigua.


Trayecto a lo largo del que pudimos comenzar a ver algunos de los innumerables contrastes guatemaltecos, desde los zigzagueantes adelantamientos de los velocísimos chicken bus (típicos autobuses del país), ...


a los vendedores de agua y flores en plena carretera, grandes camiones y utilitarios de todas las edades y cientos de motos o furgonetas con la caja rebosante de mercancía ...


o de pasajeros.


Intenso tráfico que discurre entre una sucesión de puestos de comida ...


que se mezclan con los establecimientos de todas las enseñas multinacionales de comida rápida, grandes carteles luminosos, modernos centros comerciales y otros no tanto pero de curiosos y coloridos productos con todo tipo de servicios.


A lo largo del trazado también comienzan a vislumbrarse las grandes diferencias sociales, pues ante nuestros ojos desfilan modernos edificios, barrios de hacinadas chabolas, accesos a protegidas urbanizaciones de lujo y grandes haciendas.


Ya en La Antigua descubriremos la amabilidad de sus gentes, ...


su sabrosa comida, ...


sus coloridas vestimentas ...


y su profundo fervor religioso, todo ello rodeado de un frondoso y espectacular paisaje, bajo las amenazantes fumarolas del volcán de Fuego al que escoltan sus pacíficos hermanos Acatenango y de Agua.


Aunque lo chocante, es la belleza de las construcciones que conforman su perfecto y empedrado trazado urbano del siglo XVI, en el que sobresalen números vestigios del maltrecho patrimonio religioso ...


con abundantes alusiones a Santiago Apóstol.


Presencia jacobea que se convierte en advocación y devoción también en otros lugares del país, como en Santiago de Atitlán, ...


donde la iglesia dedicada al Apóstol ...


es ejemplo del sincretismo entre la religión católica y la cultura maya.


Fervor que se respira al traspasar la puerta de acceso a cada uno de los templos que se mantienen en pie, ...


en la calle o en el lugar más insospechado de la geografía guatemalteca.


Goathemala o lugar de muchos árboles, es también lugar de los muchos colores de su pintura, ...


o los de su sabrosa fruta ...


y de sus ancestrales trajes típicos, ...


también de grandes cafetales y plantaciones de caña de azúcar, de grandes montañas y relajantes lagos, ...


de minerales y exóticas maderas, así como de terremotos y poderosos volcanes, ...


cuatro de ellos en activo.


Pero la verdadera riqueza del país no está en su extraordinaria naturaleza, ésta reside en sus gentes,  ...


que con su trabajo y esfuerzo diario, mantienen viva esta bonita tierra y ...


con su amabilidad y excelente trato convirtieron nuestra estancia en inolvidable.


Cierto es que de no haber sido por la compañía, explicaciones y consejos, especialmente sobre lo referente a seguridad en la Capital guatemalteca, de nuestro guía y amigo Elio, ...

Elio con los colores de su equipo, los "Panzas Verdes" de Antigua

no habríamos disfrutado de la misma manera del viaje.


En próximas entradas ampliaremos la información sobre la antigua ciudad de Santiago de los Caballeros y Santiago de Atitlan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario