7 ago. 2014

"La concha de Vieira como símbolo Jacobeo"


La leyenda, dependiendo del autor que la cuente, está más o menos aderezada, pero casi siempre los elementos y el escenario que a continuación describimos suelen coincidir: ésta se desarrolla el día que el cuerpo de Santiago alcanza las costas gallegas, coincidiendo la celebración de una boda a la cual acude el novio a caballo, según algunos autores es un príncipe, al cual se le desboca la montura asustada por la repentina aparición de una gran tormenta y caen al mar. Según otros autores se meten en el mar voluntariamente para ayudar a los tripulantes de la barca que transporta el cuerpo del Apóstol. Pero el desenlace es coincidente, ya que después de muchos apuros, jinete, corcel, barca y ocupantes, logran salvar sus vidas por intercesión apostólica, saliendo del agua el novio y caballo totalmente cubiertos de conchas de vieira (Pecten jacobaeus).


La otra explicación resulta bastante más sencilla y verosímil. Ante la originalidad y gran cantidad de conchas que había en las costas y rías gallegas de este bivalvo, los peregrinos comenzaron a llevársela como prueba de su viaje al “fin de la tierra” de vuelta a sus casas, llegando a convertirse en símbolo de buena suerte y talismán.

 

Incluso llegó a formar parte de las herencias en Francia y se encontraron numerosos ejemplares en tumbas de peregrinos en diversos puntos de Europa. La utilidad de la parte cóncava para beber hizo que fuera ésta la más utilizada por los peregrinos y la más popular. Visto el éxito de tan singular objeto, aparecen los primeros vendedores de conchas ante la puerta norte de la catedral de Santiago, dando origen casi con total seguridad a las primeras tiendas de souvenirs.


La utilización de la concha se generaliza y es utilizada desde marca de cantería a adorno pétreo en las fachadas, colgantes, botones, elemento heráldico, etc.


Ya en el S.XII se tiene constancia de la fabricación de las mismas en metal común, plomo y estaño, llegando a ser tal el volumen de venta, que se produce la intervención del arzobispado compostelano con el fin de controlar y limitar a cien, los puestos del gremio de “Concheiros”. Al inicio del S.XIII ya se tiene constancia de la talla de alguna concha en azabache, aunque debería de transcurrir ese siglo, para que se generalice la talla de conchas y otros elementos en este material de procedencia asturiana en su mayoría, a la par que florece el gremio de azabaches.

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