12 ene. 2016

"El Arca Santa en el Monsacro"

Foto: Carlos de Posada

Parece que no existe ningún tipo de duda sobre la estancia del Arca Santa en el Monsacro. Sin embargo, es su viaje y traslado hasta la montaña asturiana, el que genera más discrepancias, razón por la que existen diferentes versiones del mismo.


Nosotros reproducimos tres ejemplos, de las mas extendidas y populares. Según relato contenido en un texto de la Crónica Silense, se afirma que el Arca fue traída de Jerusalén a Sevilla, luego a Toledo, y de allí, cuando la irrupción sarracena, a Asturias, pero por el mar, hasta un puerto llamado Sub Salas (Avilés), situado debajo de Gijón.


Desde donde se supone fue trasladada al Monsacro.



Otra versión cuenta que entre los años 1175 y 1187 dos santos varones llamados Julián y “Serianus”, que se hallaban en Jerusalén, metieron por temor a los paganos, según este relato, varias reliquias en una caja abandonándola sobre las olas del mar en el puerto de Jafá, mientras, atentos a la suerte que ella pudiera correr, marcharon por la costa de África, averiguando en Cartago que había ido a parar allí. Pasado algún tiempo, los cartagineses, abrigando el mismo temor que en Jerusalén, llevaron la caja a Toledo juntamente con otras reliquias de sus iglesias.


Más tarde, cuando los árabes entraron en España, la trasladaron a un monte llamado Monte Sacro – a causa de haber permanecido en él el sagrado depósito - , distante nueve jornadas de Toledo, y las colocaron en lo alto de la cumbre.



Cuando el Rey Casto edificó la iglesia de Oviedo, fue trasladada desde aquel monte y colocada en la iglesia de San Miguel, en otra arca mayor que el Monarca había mandado fabricar con ese fin.

Foto: Carlos de Posada

Otra versión, recogida por Constantino Cabal, cuenta que Santo Toribio, obispo de Astorga, había hecho un viaje a Jerusalén y ante la inminente ocupación de los Santos Lugares por los Persas, reunió por inspiración divina cuantas reliquias santas pudo, las metió en un arca y se embarcó con ella, para poner las reliquias a salvo de profanaciones por parte de los infieles; así arribó milagrosamente a la costas asturianas donde desembarcó con su gran tesoro.

Foto: Carlos de Posada

De la costa se dirigió a Monsacro, a cuya cumbre ascendió y en una gruta existente – posteriormente “pozo de Santo Toribio”- depositó el Arca Santa y construyó una ermita dedicándola a Santa María.


Las dos primeras versiones proceden de: “Las Peregrinaciones a Santiago de Compostela”. La tercera de: LA CAPILLA DE SANTO TORIBIO EN EL MONSACRO, UNA TRADICIÓN ASTURIANA HECHA DE PIEDRA.

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