1 dic. 2017

"Desde el Páramo al Bierzo, pasando por la maragatería"


Como ya es habitual hoy publicamos las impresiones, de nuestro compañero y amigo Mariano, de la escapada otoñal al Camino Francés en la que transitamos desde el Páramo a la capital del Bierzo.


Si anteriormente pasamos por las llanuras de la Tierra de Campos palentina, este año atravesamos las de el Páramo leonés.


La primera etapa entre Mansilla y León fue llevadera, por ser la primera de este año, estar frescos y con ganas de ponernos en marcha.


Pero según nos acercábamos a la ciudad, la cosa se empezó a poner un poco más fea: polígonos, autovías, cruces elevados de carreteras, etc.


Todo cambió al cruzar la muralla y entrar en la zona antigua. Aquí ya tomó sentido lo que nos dijo un lugareño con el que caminamos al abandonar la ciudad, que León era la ciudad más guapa de España.


En León nos sentimos muy a gusto. Buen alojamiento, buena comida y buenas tapas en el Húmedo.



La siguiente etapa entre León y Villadangos del Páramo, para mí, es de las que menos me gustaron de todas las que hice hasta ahora. La salida, los polígonos, y una vez dejada atrás la capital, seguir pegados a la carretera, con un tráfico infernal, que no daba respiro.


El comienzo de la tercera etapa, entre Villadangos y Astorga, más de lo mismo: carretera y carretera.


Pero al cruzar el rio Órbigo todo cambia. El camino se separa de la carretera y se va sin el agobio del tráfico. El paisaje va cambiando, ya no es tan monótono, y hasta el trato con otros peregrinos es diferente.


Para rematar las buenas sensaciones, ya cerca de Astorga, llegamos a la Casa de los Dioses, lugar creado por David, donde se puede comer y beber algo de manera gratuita o por la voluntad, y donde hubo reunión de peregrinos e intercambio de anécdotas e información.



Un poco más adelante, nada más pasar San Justo de la Vega, nos encontramos con Luis, un pastor de vocación que estaba con sus ovejas.


Una buena parrafada, que podía haber sido mayor, porque tenía bastantes ganas de charlar. Pero la intención de llegar a Astorga y comer el famoso cocido maragato, nos hizo seguir camino, a ver si llegábamos a tiempo.

 

Y aunque eran casi las cuatro de la tarde, en la Casa Maragata, nos pusieron un cocido impresionante. Después, descansar y disfrutar un poco de Astorga, donde nos encontramos muy a gusto.


Las tres últimas etapas de este año fueron preciosas, y aunque en algunos tramos se va al lado de la carretera, especialmente desde Astorga hasta Rabanal del Camino, apenas hay tráfico.


El camino comienza a empinarse, suavemente. Se empiezan a ver bosques y montes, con Rabanal a lo lejos, y al fondo Foncebadón, y las montañas por donde pasaremos al día siguiente, camino de la Cruz de Ferro.


Rabanal es un pueblo con la impresión de haber estado casi despoblado, pero ahora casi totalmente rehabilitado, que ha vuelto a la vida, gracias al Camino.


Hay albergues, hoteles, restaurantes, tienda. Aquí, al atardecer, una pequeña comunidad de monjes, ofrece la posibilidad de asistir a sus oficios, con cantos gregorianos incluidos, en una iglesia de lo más curiosa. Al de las siete, creo que acudimos todos los peregrinos que estaban ese día en el pueblo, pero al de las nueve, que incluía la bendición al peregrino, solo acudimos unos pocos.


Antes de ir a descansar buscamos una zona oscura y disfrutamos de un impresinante cielo estrellado otoñal, aprovechando que la Luna todavía no estaba muy grande. Al día siguiente, ascensión hasta Foncebadón, un pueblo que llegó a estar deshabitado, pero que también gracias al camino se está recuperando, aunque aún se ve un poco desastroso.


Más arriba, llegamos a la Cruz de Ferro, donde nos libramos de la piedra que llevamos desde casa, y según se dice de algunos pecados.


A partir de ahí, un tramo bastante llano, la visita en Manjarín a Tomás, el último templario, ...


... y el descenso hacia la depresión de El Bierzo, hasta El Acebo, donde hicimos noche, otro pueblo precioso, que parece rehabilitado totalmente y con un buen ambiente.


Al día siguiente hicimos la última etapa de este año. El pronunciado descenso hasta Molinaseca, otro pueblo precioso, ...


... y la caminata hasta Ponferrada, gran parte al lado de la carretera, y con la pena de que por este año se acaba el Camino para nosotros.


Tengo que comentar que hacer el Camino siempre merece la pena, pero también es muy importante la compañía que se lleva, y con Angel y Vicente, y esta año la incorporación de Ana, la experiencia es mejor todavía.


Y para rematar el tiempo tan estupendo que tuvimos. Todo ello hace que sepa a poco y queden ganas de continuar otro año más.

2 comentarios:

  1. la verdad es que pa ser Diciembre menudos dias mas guapos pa caminar¡¡ Gracias por hacernos disfrutar y aprender. Un abrazu¡¡

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    1. Bueno fue en la última de octubre, pero a media mañana apretaba el sol de lo lindo. Y ya ves, pantalón cortu y sandalies.
      Un abrazu "toro" y gracies por los comentarios y por seguinos.

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