Nos poníamos en marcha a eso de las 7,30 de la mañana, después de el tempranero viaje en taxi a Monreal para afrontar los cerca de 29 kilómetros, que nos esperan en la etapa del día.
Hoy nos acompañó una copiosa lluvia, hasta media mañana, el inconveniente principal es lo embarrados y resbaladizos que quedan los senderos, pues el resto se soluciona con buen calzado y ropa impermeable.
Los caminos por los que transitamos hoy, son similares a los de días anteriores, pistas, caminos y senderos, entre arbolado, monte bajo o tierras de cultivo, todos preciosos y perfectamente limpios y marcados. Sin embargo la cercanía de carreteras, varias canteras y cazadores apostados en puestos de espera, hacen que la etapa pierda gran parte del atractivo natural.
A lo largo del recorrido, se suceden pequeños y medianos núcleos tanto rurales como residenciales, Yárnoz, Otano, Ezperun, Guerendiáin, Tiebas, Muruarte de Reta en los que tampoco encontramos ningún sitio donde tomar una clara y reponer fuezas, hasta llegar a Olcoz.
Desde éste minarete sobre el canal de Navarra y las vegas colindantes, solo nos queda descender por Enériz, hasta alcanzar el lugar más especial del día.
Rodeada por una tierra de maíz, nos encontramos la Ermita octogonal de Santa María de Eunate (siglo XII), lugar enigmático, misterioso y mítico en el Camino, a la que dedicaremos una entrada específica.
Desde éste minarete sobre el canal de Navarra y las vegas colindantes, solo nos queda descender por Enériz, hasta alcanzar el lugar más especial del día.
Rodeada por una tierra de maíz, nos encontramos la Ermita octogonal de Santa María de Eunate (siglo XII), lugar enigmático, misterioso y mítico en el Camino, a la que dedicaremos una entrada específica.
Desde Eunate apenas tres kilómetros nos separan de Obanos, final de etapa y del final del Camino Aragones, pues a partir de aquí, se continúa hacia Santiago por el trazado conocido como Camino Francés, además Obanos también será el final de nuestro tramo de Camino para 2011.
Esta entrada la estoy escribiendo desde casa, después del viaje de regreso por Pamplona, de una reparadora ducha y una cenita en condiciones.

